sábado, 22 de agosto de 2026

 

REFLEXIONES DE LAS POSIBLES AFECTACIONES EN MANIZALES - CALDAS TRAS EL TERREMOTO DEL 10 DE AGOSTO DE 2026.

 

Las estadísticas en un contexto de desastre,

 salvan vidas cuando se usa para planear,

no cuando se usa para medir.

 

1.      CONTEXTO DEL EVENTO.

 

El lunes 10 de agosto de 2026 a las 7:34 a.m. hora local, un sismo de magnitud 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó, a 82 km de profundidad, sacudió el occidente colombiano.[1]

 

Boletín preliminar Servicio Geológico Colombiano.

 

Boletín Sismo sentido Servicio Geológico Colombiano.

 

Caldas y su capital Manizales fueron declarados entre los departamentos y ciudades más afectados. Por esta razón la Alcaldía de Manizales y la Gobernación de Caldas declararon calamidad pública y urgencia manifiesta para acceder a recursos nacionales[2].

 

2.      AFECTACIONES EN INFRAESTRUCTURA PÚBLICA Y VIVIENDA EN MANIZALES.

 

2.1.Víctimas y población damnificada:

·         Fallecidos: 5 en Manizales y 1 en Villamaría.

·         Heridos: 112 en Manizales. Reporte departamental: 76 personas heridas.

·         Damnificados: Más de 4.000 personas en Manizales. En albergues hay 142 personas y 2.000 damnificados en la capital.

·         No se reportan personas desaparecidas ni atrapadas* bajo escombros en Manizales.[3], [4]

 

 

2.2.Vivienda.

·         Unidades con afectación estructural: 2.970.

·         Viviendas colapsadas: 1.150 en Manizales.

·         Estructuras parcialmente destruidas: Más de 160 reportadas.

·         Nivel departamental: Más de 1.300 viviendas afectadas en Caldas. En municipios: Riosucio 517 parcialmente afectadas y 35 destruidas; Viterbo 232 parcialmente afectadas y 67 destruidas.[5]

El gobierno nacional activó subsidio de arrendamiento para cerca de 1.150 familias de la capital.

 

 

2.3.Infraestructura pública y servicios:

·         Educación: 24 colegios en estado crítico en Manizales. A nivel Departamental más de 120 Instituciones Educativas afectadas.

·         Salud y rescate: debilitamiento y fragmentación edificio central en la sede Palogrande Universidad Nacional de Colombia; La Universidad Católica de Manizales fue uno de los puntos más críticos. Se logró sacar con vida a una mujer de entre los escombros y continúan labores de búsqueda.

·         Patrimonio: Daño en una de las cúpulas- reloj de la Catedral de Manizales.

·         Transporte aéreo: El aeropuerto La Nubia suspendió operaciones para revisión de infraestructura. A nivel nacional 6 aeropuertos afectados.

·         Acueducto: Redes con daños reportados en el departamento.

·         Energía: Testimonios reportan caída de postes y explosión de transformadores en el centro de Manizales.[6], [7]

 

Terremoto de 7,4 sacudió a Colombia: 111 muertos hasta el momento, múltiples heridos y edificios derrumbados

 

2.4. Dinámica comercial y micronegocios: Numerosos establecimientos sufrieron pérdidas materiales totales o parciales, y los propietarios e informantes se encuentran reubicados en albergues temporales o enfocados en la mitigación del riesgo.[8]

 

 

2.5.Apoyos decretados:

Pago de servicios públicos por 3 meses a comerciantes afectados en Manizales y Caldas.

Recursos internacionales: en anuncios realizados por diferentes medios: Banco Mundial $200.000 USD para evaluación de daños, BID $500.000 USD en cooperación técnica, CAF $500.000 USD en donación humanitaria.

 

3.      POSIBLE IMPACTO EN LA OPERACIÓN ESTADÍSTICA Y RECOLECCIÓN DE INFORMACIÓN EN LAS ENCUESTAS VIGENTES.

 

Con base en la magnitud de las afectaciones, se estiman técnicamente dificultades y condiciones limitantes tanto para la recolección de la información como para su debido procesamiento, libre de la subjetividad y emotividad en el período de recolección, así:

 

3.1.Ruptura del marco muestral: 1.150 viviendas colapsadas y 2.970 con afectación estructural generan pérdida de unidades de observación y desplazamiento forzado de más de 4.000 personas. Esto sesga cualquier medición de ingresos, empleo, condiciones de vida, vivienda, hogares y personas.

 

3.2.Inaccesibilidad territorial: Daños en 120 instituciones educativas, suspensión del aeropuerto La Nubia, vía a Bogotá con paso restringido, daños en redes de acueducto y riesgo en edificaciones limitan el desplazamiento seguro del grupo recolector.

 

3.3.Priorización de la emergencia: Las autoridades están enfocadas en rescate, remoción de escombros y atención a 142 personas en albergues. La aplicación de encuestas interfiere con protocolos de respuesta y genera carga adicional a la población damnificada.

 

3.4.Sesgo de no respuesta y representatividad: El trauma, la pérdida de bienes y el cambio en rutinas hacen que los datos recolectados no reflejen la "normalidad" previa al sismo. Cualquier indicador económico o social estaría contaminado por el efecto coyuntural del desastre.

 

3.5.Daños a infraestructura para la estadística: Posibles afectaciones a oficinas públicas, colegios y centros comunitarios usados como puntos de barrido censal.

 

 

4.      RECOMENDACIONES TÉCNICAS:

 

·      Realizar evaluación de daños y análisis de necesidades - EDAN como insumo para rediseñar las muestras. El Banco Mundial ya dispuso recursos para evaluación de daños.

·      Priorizar encuestas de emergencia: En lugar de encuestas regulares, aplicar módulos rápidos sobre albergues, subsidios de arriendo y acceso a servicios, coordinados con UNGRD y Alcaldías.

·      Actualizar cartografía y directorio: Incorporar las 1.150 viviendas colapsadas y las zonas con calamidad pública como estratos de exclusión temporal.

·      Reanudar operación por fases: Iniciar solo cuando se restablezcan servicios básicos, se habiliten vías y se tenga censo de población reubicada.

 

 

5.      MARCO GENERAL DEL PROTOCOLO DE EMERGENCIAS Y DESASTRES:

 

Si bien, el DANE no cuenta con un “Protocolo para la Gestión del Riesgo de Desastres y Emergencias”, se da aplicación a título de generalidades, desde el Marco general de Emergencias y Desastres[9] como con objetivo:

1.      Proteger la integridad de encuestadores y población objetivo.

2.      Evaluar la viabilidad de continuar o suspender operaciones estadísticas en territorio.

3.      Articularse con el SNGRD: - Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres para no duplicar esfuerzos y apoyar con información.

4.      Garantizar la calidad estadística: post-evento mediante actualización de marcos, directorios y catastrales.

 

El protocolo se activa cuando hay declaratoria de calamidad pública, urgencia manifiesta o afectación masiva a la población, como ocurrió en Manizales y Caldas.

El DANE no es primer respondiente, pero sí “proveedor de información para la toma de decisiones humanitarias”, por tanto, existen dos puntos críticos:

 

Fortaleza: El DANE puede alimentar con datos georreferenciados: ubicación de viviendas colapsadas, mapa de 120 instituciones educativas afectadas, y caracterización de los 4.000 damnificados. Esa información es clave para que UNGRD, Alcaldía y cooperantes focalicen subsidios.

 

Debilidad/Riesgo: Si se insiste en aplicar encuestas regulares en medio de albergues y remoción de escombros, se compite con la atención humanitaria y se revictimiza a los afectados que sean objeto de estudios estadísticos paralelos.

 

 

Las cifras de fallecidos, heridos, establecimientos afectados y demás datos reportados están sujetas a verificación y ajuste a medida que avancen las labores de evaluación de daños en terreno.

 

 

EL TERREMOTO COMO RUPTURA TOTAL: TERRITORIO, CUERPO Y MEMORIA DESPUÉS DEL 10 DE AGOSTO DE 2026 MANIZALES

Un terremoto no solo rompe concreto. Rompe el contrato tácito que tenemos con el mundo: "mañana el piso estará donde lo dejé". 

Esa es la ruptura originaria. Cuando la Universidad Católica se desmorona y 1.150 viviendas colapsan, lo que se cae no es solo infraestructura. Se cae la idea de que habitar es algo estable. La vida se nos revela como lo que siempre fue: frágil, contingente, prestada.

Esto genera tres pérdidas simultáneas que no pueden separarse: pérdida de medios de vida, fractura del tejido social y un profundo sufrimiento psicológico al quedar sin hogar ni memoria material.

1.      No es lección de la naturaleza. Es violencia estructural.

El pensamiento crítico nos obliga a no romantizar. No todas las casas cayeron igual. No murieron cinco personas al azar. Murieron donde el Estado llegó tarde con la norma sismo-resistente, donde el arriendo era más barato porque el riesgo era más alto.

El territorio debe entenderse como entramado material y simbólico - Bourdieu, 1999[10],  “Es un espacio geográficamente diferenciado, políticamente delimitado y culturalmente caracterizado, donde se establece un modelo para ser y estar en el mundo”. Ese modelo depende de las condiciones materiales de producción, intercambio y consumo en los distintos campos sociales.

El evento catastrófico destruye esas bases en dos sentidos. Por un lado, arrasa las construcciones materiales, la producción económica y las actividades que dan orden y sostenibilidad al grupo. Por otro, desmantela la estructura social que determina la territorialidad. Por eso la vida después del 10 de agosto empieza con una pregunta incómoda: ¿qué parte de nuestra normalidad era en realidad precariedad sostenida con deuda y con olvido?

Para indagar esa ruptura, el método etnográfico es el más pertinente. Al asumir el territorio como articulador de la identidad, el desastre como el evento disruptivo que la fractura y la memoria como depósito del imaginario y la ideología, se vuelve necesario conceder centralidad al lenguaje.

Los relatos de los desarraigados, construidos desde un presente de albergue, pero reinterpretando vivencias pasadas, condensan la experiencia del territorio perdido y dan cuenta de la configuración identitaria actual -Fabian, 2012[11]; Pollak, 2006[12] -. Sin ese relato, solo tenemos escombros. Con ese relato, tenemos materia para reconstruir identidad.

La identidad, como recuerdan Hall -2003[13]- y Candau -2008[14]-, (en consulta de apoyo referente a las personas afectadas en Armero- Tolima[15]), tiene un sustrato fijo ligado a la tradición fundante y otro inestable vinculado al recorrido existencial. Con la ruptura del territorio, ese entramado de redes simbólicas que direcciona los sentidos de la existencia, el superviviente asiste a una transformación identitaria donde su sustrato fundante lucha por no desaparecer bajo las nuevas capas que impone el desarraigo.

Terremoto Manizales : Los carros bailaron y la tierra rugió | EL ...      ❤️‍🩹 Centro Histórico de Manizales, Caldas, este viernes 21 de agosto. Así luce este sector de la ciudad 11 días después del terremoto del pasado 10 de agosto., #Manizales #Caldas #Terremoto | Canal ...

 

2.      El trabajo: cuando el lugar desaparece:

El trabajo moderno nos vendió que somos lo que producimos. Pero ¿qué pasa cuando el comercio al que hoy le subsidian tres meses de servicios públicos ya no tiene techo? ¿Cuándo 24 colegios en estado crítico dejan sin lugar a cientos de maestros?

¿Cuándo el aeropuerto La Nubia cierra y se corta la cadena de quien vivía del turismo, del transporte, del rebusque?

 

El terremoto desnuda tres verdades:

·         Es territorial. No hay trabajo remoto para quien vendía empanadas en el centro o cuidaba el edificio que cayó. El trabajo está amarrado a la esquina, al barrio, a la ruta.

·         Es relacional. No es solo contrato. Es el vecino que fiaba, el compañero del bus, el cliente de diez años. Cuando se rompe el tejido urbano se rompe la economía de confianza.

·         Es desechable para el capital. El gobierno paga servicios tres meses. La cooperación internacional destina 200 mil dólares para evaluar daños. Pero ¿quién paga los diez años que esa familia invirtió pagando su casa y hoy es escombro?

Aquí el cambio necesario es pasar de "reactivar la economía" a "reparar la vida que sostiene la economía". Trabajo sin vivienda, sin escuela y sin cuidado, es solo explotación con otro nombre.

 

3.      Las relaciones humanas: la comunidad nace en la grieta.

En medio del derrumbe ocurre algo que ningún protocolo del DANE puede medir: la gente sale con picas que no son suyas. Hay quienes llegan por voluntad propia con vehículos y maquinaria pesada para colaborar.

El desastre suspende por horas la lógica del mercado. No preguntas "¿cuánto me cobras por ayudar?". Preguntas "¿estás vivo?".

Pero desde la razón se advierte: la solidaridad en emergencia no debe tapar la injusticia en la normalidad. Es hermoso que nos abracemos entre escombros. Es urgente preguntar por qué tuvimos que llegar a los escombros para reconocernos.

Las relaciones humanas post-terremoto tienen dos caminos. El camino de la caridad: damos mercados, lloramos en televisión y en seis meses volvemos a la indiferencia. Y el camino de la transformación: entendemos que esos 4.000 damnificados no son víctimas sino ciudadanos a quienes les falló la estructura de diseño de ciudad. Reconstruir no es volver al ladrillo de antes, es pactar una nueva forma de habitar juntos ese territorio.

Esto conecta con las cuatro dimensiones del desarraigo por desastres:

·         Pérdida del territorio: Desaparición de la casa y del entorno que sustentaba la identidad.

·         Ruptura social: Dispersión de familias en albergues temporales, destrucción de redes de apoyo vecinal.

·         Impacto emocional: Dolor crónico, duelo migratorio y estrés postraumático al no poder retornar.

·         Vulnerabilidad jurídica y económica: Falta de reconocimiento formal y ayudas duraderas para desplazados ambientales.

 

4.      El cuerpo como primer territorio: conocerlo, comprenderlo, gestionarlo.

Antes de habitar una ciudad, habitamos un cuerpo. Y ese cuerpo es nuestro primer territorio.

Desde la gestión humana, conocerlo, comprenderlo y gestionarlo no es control, es cuidado. Conocer sus límites y dolores como conocemos los linderos de un lote. Comprender su historia y por qué reacciona con miedo, como comprendemos por qué Manizales se asentó en la ladera. Gestionarlo es autogobernarlo, regular el miedo, poner límites y pedir ayuda, como un POT regula el suelo.

 

Cuando un terremoto rompe la ciudad, primero rompe el cuerpo. El susto no es una idea. Es taquicardia, náusea, insomnio. El cuerpo se vuelve territorio ocupado por el trauma. Por eso la atención humanitaria que solo entrega tejas y no atiende cuerpos con miedo, fracasa.

 

Para una familia que perdió su vivienda, el territorio tiene tres expectativas:

·         Lo tangible - físico: El ladrillo, la calle, el acueducto. Cuando se destruye, se pierde la seguridad ontológica: ya no se sabe dónde dormir, dónde orinar, dónde llorar en privado. Espera ser seguro y sismo-resistente.

·         Lo histórico - memoria: La casa de la abuela, el colegio, la cúpula de la catedral dañada, la medida de los niños en la pared. Cuando cae, caen fotos y partidas de bautismo. Espera reconocer y dar pertenencia.

·         Lo económico - productivo: El local que era también vivienda, la finca en Riosucio. La casa en el Eje Cafetero es ahorro, pensión y herencia. Cuando se destruye, se destruye capital de toda una vida. Espera sostener y permitir progresar.

El tejido social no se rompe cuando tiembla. Se evidencia que ya estaba roto. Se fractura en cuatro capas: la confianza en que mi casa me protegería; la rutina que permitía el encuentro; los roles -la madre que cuidaba, el padre que proveía, el líder que hoy está en shock-; y el futuro compartido, donde el nosotros se vuelve yo y los míos.

El terremoto que sacudió a Colombia recuerda la tragedia de ...

 

5.      La deshumanización del territorio frente al predial y la necesidad de cambio.

Aquí aparece el punto crítico: la deshumanización por el componente impositivo.

En Manizales hay 1.150 predios colapsados. Físicamente no existen. Históricamente son dolor. Económicamente son pérdida. Pero en la base catastral siguen generando Impuesto Predial. El sistema ve el lote, no ve el cuerpo que lloró ahí. Ve el avalúo, no ve el trauma.

Si a una familia en albergue le llega la factura del lote que es escombro, el mensaje es: para el Estado tu territorio vale más que tu cuerpo. Eso fractura más que el propio sismo. Es violencia institucional.

 

 

El terremoto demolió. Ahora nos toca decidir qué no vamos a reconstruir:

a.       Ciudades para el carro y no para la gente.

b.      Vivienda como mercancía y no como derecho.

c.       Instituciones que solo miden y no cuidan.

 

El mayor aporte del DANE hoy no es encuestar, es usar el dato para que el subsidio llegue a quien lo ha perdió todo, no a quien tiene mejor influencia.

La transformación empieza cuando entendemos que reconstruir no es volver al 9 de agosto. Es admitir que el 9 de agosto ya estaba roto.

 

Epílogo: habitar la ruina sin acostumbrarse.

Los griegos decían _oikos_: casa. De ahí vienen economía y ecología. Casa y mundo. El 10 de agosto Manizales se quedó sin oikos. Y en esa intemperie debemos reaprender tres cosas: la vida no se asegura, se cuida entre todos; el trabajo no es producir más, es sostener la vida de otros; las relaciones humanas no son red de contactos, son refugio cuando tiembla todo.

Si después de esto volvemos a construir igual, entonces el terremoto no fue el desastre. El desastre será nuestra incapacidad de cambiar. El alcalde dijo: "Nos adherimos al decreto nacional". La pregunta que queda es: ¿a qué decreto de humanidad nos vamos a adherir nosotros como comunidad?

 

* Documento elaborado el 22 de agosto de 2026, con asistencia de IA por medio de prompts que permitieron dar estilo de escritura a los conceptos, ideas y reflexión divergente.

 

 

 

 



[10] Bourdieu, P. (1999). La economía de los bienes simbólicos: razones prácticas sobre la teoría de la acción. Anagrama. Referenciado en: https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/

[11]  Fabián, J. (2012). Cultural Anthropology and the Question of Knowledge. Journal of the Royal Anthropological Institute, 18(2), 439-453. https://doi.org/10.1111/j.1467-9655.2012.01751.x

[12] Pollak, M. (2006). Memoria, olvido, silencio. La producción social de identidades frente a situaciones límite. Editorial Al Margen. Referenciado en: https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/

[13] Hall, S. (2003). ¿Quién necesita 'identidad'? Amorrortu. Referenciado en: https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/

[14] Candau, J. (2008). Memoria e Identidad. Ediciones del Sol. Referenciado en: https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/

[15] Aguillón Lombana, A. (2022). Trayectorias existenciales armeritas: de la fertilidad de su suelo al desarraigo y a la marginación. Ánfora, 29(53), 189-2013. https://doi.org/10.30854/anf.v29.n53.2022.810. Universidad Autónoma de Manizales. L-ISSN 0121-6538. E-ISSN 2248-6941. CC BY-NC-SA 4.0