REFLEXIONES DE LAS POSIBLES AFECTACIONES EN
MANIZALES - CALDAS TRAS EL TERREMOTO DEL 10 DE AGOSTO DE 2026.
Las estadísticas en un contexto
de desastre,
salvan vidas cuando se usa para planear,
no cuando se usa para medir.
1.
CONTEXTO DEL EVENTO.
El lunes
10 de agosto de 2026 a las 7:34 a.m. hora local, un sismo de magnitud 7,4 con
epicentro en San José del Palmar, Chocó, a 82 km de profundidad, sacudió el
occidente colombiano.[1]

Boletín preliminar Servicio Geológico Colombiano.

Boletín Sismo sentido Servicio
Geológico Colombiano.
Caldas y
su capital Manizales fueron declarados entre los departamentos y ciudades más
afectados. Por esta razón la Alcaldía de Manizales y la Gobernación de Caldas declararon calamidad pública y urgencia manifiesta para acceder a recursos
nacionales[2].
2.
AFECTACIONES EN INFRAESTRUCTURA PÚBLICA Y VIVIENDA
EN MANIZALES.
2.1.Víctimas y población damnificada:
·
Fallecidos: 5 en Manizales y 1 en Villamaría.
·
Heridos: 112 en Manizales. Reporte departamental:
76 personas heridas.
·
Damnificados: Más de 4.000 personas en Manizales.
En albergues hay 142 personas y 2.000 damnificados en la capital.
·
No se reportan personas desaparecidas ni atrapadas*
bajo escombros en Manizales.[3],
[4]
2.2.Vivienda.
·
Unidades con afectación estructural: 2.970.
·
Viviendas colapsadas: 1.150 en Manizales.
·
Estructuras parcialmente destruidas: Más de 160
reportadas.
·
Nivel departamental: Más de 1.300 viviendas
afectadas en Caldas. En municipios: Riosucio 517 parcialmente afectadas y 35
destruidas; Viterbo 232 parcialmente afectadas y 67 destruidas.[5]
El gobierno nacional activó
subsidio de arrendamiento para cerca de 1.150 familias de la capital.
2.3.Infraestructura pública y
servicios:
·
Educación: 24 colegios en estado crítico en
Manizales. A nivel Departamental más de 120 Instituciones Educativas afectadas.
·
Salud y rescate: debilitamiento y fragmentación
edificio central en la sede Palogrande Universidad Nacional de Colombia; La
Universidad Católica de Manizales fue uno de los puntos más críticos. Se logró
sacar con vida a una mujer de entre los escombros y continúan labores de
búsqueda.
·
Patrimonio: Daño en una de las cúpulas- reloj de la
Catedral de Manizales.
·
Transporte aéreo: El aeropuerto La Nubia suspendió
operaciones para revisión de infraestructura. A nivel nacional 6 aeropuertos
afectados.
·
Acueducto: Redes con daños reportados en el
departamento.
·
Energía: Testimonios reportan caída de postes y
explosión de transformadores en el centro de Manizales.[6],
[7]

2.4. Dinámica comercial y micronegocios:
Numerosos establecimientos sufrieron pérdidas materiales totales o parciales, y
los propietarios e informantes se encuentran reubicados en albergues temporales
o enfocados en la mitigación del riesgo.[8]
2.5.Apoyos decretados:
Pago de servicios públicos por 3
meses a comerciantes afectados en Manizales y Caldas.
Recursos internacionales: en anuncios realizados
por diferentes medios: Banco Mundial $200.000 USD para evaluación de daños, BID
$500.000 USD en cooperación técnica, CAF $500.000 USD en donación humanitaria.

3.
POSIBLE IMPACTO EN LA OPERACIÓN ESTADÍSTICA Y
RECOLECCIÓN DE INFORMACIÓN EN LAS ENCUESTAS VIGENTES.
Con base
en la magnitud de las afectaciones, se estiman técnicamente dificultades y
condiciones limitantes tanto para la recolección de la información como para su
debido procesamiento, libre de la subjetividad y emotividad en el período de
recolección, así:
3.1.Ruptura del marco muestral: 1.150
viviendas colapsadas y 2.970 con afectación estructural generan pérdida de
unidades de observación y desplazamiento forzado de más de 4.000 personas. Esto
sesga cualquier medición de ingresos, empleo, condiciones de vida, vivienda,
hogares y personas.
3.2.Inaccesibilidad territorial:
Daños en 120 instituciones educativas, suspensión del aeropuerto La Nubia, vía
a Bogotá con paso restringido, daños en redes de acueducto y riesgo en
edificaciones limitan el desplazamiento seguro del grupo recolector.
3.3.Priorización de la emergencia:
Las autoridades están enfocadas en rescate, remoción de escombros y atención a
142 personas en albergues. La aplicación de encuestas interfiere con protocolos
de respuesta y genera carga adicional a la población damnificada.
3.4.Sesgo de no respuesta y
representatividad: El trauma, la pérdida de bienes y el cambio en rutinas hacen
que los datos recolectados no reflejen la "normalidad" previa al
sismo. Cualquier indicador económico o social estaría contaminado por el efecto
coyuntural del desastre.
3.5.Daños a infraestructura para la
estadística: Posibles afectaciones a oficinas públicas, colegios y centros
comunitarios usados como puntos de barrido censal.
4.
RECOMENDACIONES TÉCNICAS:
·
Realizar evaluación de daños y análisis de
necesidades - EDAN como insumo para rediseñar las muestras. El Banco Mundial ya
dispuso recursos para evaluación de daños.
·
Priorizar encuestas de emergencia: En lugar de
encuestas regulares, aplicar módulos rápidos sobre albergues, subsidios de
arriendo y acceso a servicios, coordinados con UNGRD y Alcaldías.
·
Actualizar cartografía y directorio: Incorporar las
1.150 viviendas colapsadas y las zonas con calamidad pública como estratos de
exclusión temporal.
·
Reanudar operación por fases: Iniciar solo cuando
se restablezcan servicios básicos, se habiliten vías y se tenga censo de
población reubicada.
5. MARCO
GENERAL DEL PROTOCOLO DE EMERGENCIAS Y DESASTRES:
Si bien,
el DANE no cuenta con un “Protocolo para la Gestión del Riesgo de Desastres y
Emergencias”, se da aplicación a título de generalidades, desde el Marco
general de Emergencias y Desastres[9]
como con objetivo:
1.
Proteger la integridad de encuestadores y población
objetivo.
2.
Evaluar la viabilidad de continuar o suspender
operaciones estadísticas en territorio.
3.
Articularse con el SNGRD: - Sistema Nacional de
Gestión del Riesgo de Desastres para no duplicar esfuerzos y apoyar con
información.
4.
Garantizar la calidad estadística: post-evento mediante
actualización de marcos, directorios y catastrales.
El
protocolo se activa cuando hay declaratoria de calamidad pública, urgencia
manifiesta o afectación masiva a la población, como ocurrió en Manizales y
Caldas.
El DANE
no es primer respondiente, pero sí “proveedor de información para la toma de
decisiones humanitarias”, por tanto, existen dos puntos críticos:
Fortaleza:
El DANE puede alimentar con datos georreferenciados: ubicación de viviendas
colapsadas, mapa de 120 instituciones educativas afectadas, y caracterización
de los 4.000 damnificados. Esa información es clave para que UNGRD, Alcaldía y
cooperantes focalicen subsidios.
Debilidad/Riesgo:
Si se insiste en aplicar encuestas regulares en medio de albergues y remoción
de escombros, se compite con la atención humanitaria y se revictimiza a los
afectados que sean objeto de estudios estadísticos paralelos.
Las cifras de fallecidos,
heridos, establecimientos afectados y demás datos reportados están sujetas a
verificación y ajuste a medida que avancen las labores de evaluación de daños
en terreno.
EL
TERREMOTO COMO RUPTURA TOTAL: TERRITORIO, CUERPO Y MEMORIA DESPUÉS DEL 10 DE
AGOSTO DE 2026 MANIZALES
Un terremoto no solo rompe concreto. Rompe el
contrato tácito que tenemos con el mundo: "mañana el piso estará donde lo
dejé".
Esa es la ruptura originaria. Cuando la Universidad
Católica se desmorona y 1.150 viviendas colapsan, lo que se cae no es solo
infraestructura. Se cae la idea de que habitar es algo estable. La vida se nos
revela como lo que siempre fue: frágil, contingente, prestada.

Esto genera tres pérdidas simultáneas que no pueden
separarse: pérdida de medios de vida, fractura del tejido social y un profundo
sufrimiento psicológico al quedar sin hogar ni memoria material.
1.
No es lección
de la naturaleza. Es violencia estructural.
El pensamiento crítico nos obliga a no romantizar.
No todas las casas cayeron igual. No murieron cinco personas al azar. Murieron
donde el Estado llegó tarde con la norma sismo-resistente, donde el arriendo
era más barato porque el riesgo era más alto.
El territorio debe entenderse como entramado
material y simbólico - Bourdieu, 1999[10], “Es un espacio geográficamente diferenciado,
políticamente delimitado y culturalmente caracterizado, donde se establece un
modelo para ser y estar en el mundo”. Ese modelo depende de las condiciones
materiales de producción, intercambio y consumo en los distintos campos
sociales.
El evento catastrófico destruye esas bases en dos
sentidos. Por un lado, arrasa las construcciones materiales, la producción
económica y las actividades que dan orden y sostenibilidad al grupo. Por otro,
desmantela la estructura social que determina la territorialidad. Por eso la
vida después del 10 de agosto empieza con una pregunta incómoda: ¿qué parte de
nuestra normalidad era en realidad precariedad sostenida con deuda y con olvido?
Para indagar esa ruptura, el método etnográfico es
el más pertinente. Al asumir el territorio como articulador de la identidad, el
desastre como el evento disruptivo que la fractura y la memoria como depósito
del imaginario y la ideología, se vuelve necesario conceder centralidad al
lenguaje.
Los relatos de los desarraigados, construidos desde
un presente de albergue, pero reinterpretando vivencias pasadas, condensan la
experiencia del territorio perdido y dan cuenta de la configuración identitaria
actual -Fabian, 2012[11]; Pollak, 2006[12] -. Sin ese relato, solo
tenemos escombros. Con ese relato, tenemos materia para reconstruir identidad.
La identidad, como recuerdan Hall -2003[13]- y Candau -2008[14]-, (en consulta de apoyo
referente a las personas afectadas en Armero- Tolima[15]), tiene un sustrato fijo
ligado a la tradición fundante y otro inestable vinculado al recorrido
existencial. Con la ruptura del territorio, ese entramado de redes simbólicas
que direcciona los sentidos de la existencia, el superviviente asiste a una
transformación identitaria donde su sustrato fundante lucha por no desaparecer
bajo las nuevas capas que impone el desarraigo.

2.
El trabajo:
cuando el lugar desaparece:
El trabajo moderno nos vendió que somos lo que
producimos. Pero ¿qué pasa cuando el comercio al que hoy le subsidian tres
meses de servicios públicos ya no tiene techo? ¿Cuándo 24 colegios en estado
crítico dejan sin lugar a cientos de maestros?
¿Cuándo el aeropuerto La Nubia cierra y se corta la
cadena de quien vivía del turismo, del transporte, del rebusque?
El terremoto desnuda tres verdades:
·
Es territorial.
No hay trabajo remoto para quien vendía empanadas en el centro o cuidaba el
edificio que cayó. El trabajo está amarrado a la esquina, al barrio, a la ruta.
·
Es relacional.
No es solo contrato. Es el vecino que fiaba, el compañero del bus, el cliente
de diez años. Cuando se rompe el tejido urbano se rompe la economía de
confianza.
·
Es desechable
para el capital. El gobierno paga servicios tres meses. La cooperación
internacional destina 200 mil dólares para evaluar daños. Pero ¿quién paga los
diez años que esa familia invirtió pagando su casa y hoy es escombro?
Aquí el cambio necesario es pasar de
"reactivar la economía" a "reparar la vida que sostiene la
economía". Trabajo sin vivienda, sin escuela y sin cuidado, es solo
explotación con otro nombre.
3.
Las relaciones
humanas: la comunidad nace en la grieta.
En medio del derrumbe ocurre algo que ningún
protocolo del DANE puede medir: la gente sale con picas que no son suyas. Hay
quienes llegan por voluntad propia con vehículos y maquinaria pesada para
colaborar.
El desastre suspende por horas la lógica del
mercado. No preguntas "¿cuánto me cobras por ayudar?". Preguntas
"¿estás vivo?".
Pero desde la razón se advierte: la solidaridad en
emergencia no debe tapar la injusticia en la normalidad. Es hermoso que nos abracemos
entre escombros. Es urgente preguntar por qué tuvimos que llegar a los
escombros para reconocernos.
Las relaciones humanas post-terremoto tienen dos
caminos. El camino de la caridad: damos mercados, lloramos en televisión y en
seis meses volvemos a la indiferencia. Y el camino de la transformación:
entendemos que esos 4.000 damnificados no son víctimas sino ciudadanos a
quienes les falló la estructura de diseño de ciudad. Reconstruir no es volver
al ladrillo de antes, es pactar una nueva forma de habitar juntos ese
territorio.
Esto conecta con las cuatro dimensiones del
desarraigo por desastres:
·
Pérdida del
territorio: Desaparición de la casa y del entorno que sustentaba la identidad.
·
Ruptura social:
Dispersión de familias en albergues temporales, destrucción de redes de apoyo
vecinal.
·
Impacto
emocional: Dolor crónico, duelo migratorio y estrés postraumático al no poder
retornar.
·
Vulnerabilidad
jurídica y económica: Falta de reconocimiento formal y ayudas duraderas para
desplazados ambientales.
4.
El cuerpo como
primer territorio: conocerlo, comprenderlo, gestionarlo.
Antes de habitar una ciudad, habitamos un cuerpo. Y
ese cuerpo es nuestro primer territorio.
Desde la gestión humana, conocerlo, comprenderlo y
gestionarlo no es control, es cuidado. Conocer sus límites y dolores como
conocemos los linderos de un lote. Comprender su historia y por qué reacciona
con miedo, como comprendemos por qué Manizales se asentó en la ladera.
Gestionarlo es autogobernarlo, regular el miedo, poner límites y pedir ayuda, como
un POT regula el suelo.
Cuando un terremoto rompe la ciudad, primero rompe
el cuerpo. El susto no es una idea. Es taquicardia, náusea, insomnio. El cuerpo
se vuelve territorio ocupado por el trauma. Por eso la atención humanitaria que
solo entrega tejas y no atiende cuerpos con miedo, fracasa.
Para una familia que perdió su vivienda, el
territorio tiene tres expectativas:
·
Lo tangible -
físico: El ladrillo, la calle, el acueducto. Cuando se destruye, se pierde la
seguridad ontológica: ya no se sabe dónde dormir, dónde orinar, dónde llorar en
privado. Espera ser seguro y sismo-resistente.
·
Lo histórico -
memoria: La casa de la abuela, el colegio, la cúpula de la catedral dañada, la
medida de los niños en la pared. Cuando cae, caen fotos y partidas de bautismo.
Espera reconocer y dar pertenencia.
·
Lo económico -
productivo: El local que era también vivienda, la finca en Riosucio. La casa en
el Eje Cafetero es ahorro, pensión y herencia. Cuando se destruye, se destruye
capital de toda una vida. Espera sostener y permitir progresar.
El tejido social no se rompe cuando tiembla. Se
evidencia que ya estaba roto. Se fractura en cuatro capas: la confianza en que
mi casa me protegería; la rutina que permitía el encuentro; los roles -la madre
que cuidaba, el padre que proveía, el líder que hoy está en shock-; y el futuro
compartido, donde el nosotros se vuelve yo y los míos.

5.
La
deshumanización del territorio frente al predial y la necesidad de cambio.
Aquí aparece el punto crítico: la deshumanización
por el componente impositivo.
En Manizales hay 1.150 predios colapsados.
Físicamente no existen. Históricamente son dolor. Económicamente son pérdida.
Pero en la base catastral siguen generando Impuesto Predial. El sistema ve el
lote, no ve el cuerpo que lloró ahí. Ve el avalúo, no ve el trauma.
Si a una familia en albergue le llega la factura
del lote que es escombro, el mensaje es: para el Estado tu territorio vale más
que tu cuerpo. Eso fractura más que el propio sismo. Es violencia
institucional.
El terremoto demolió. Ahora nos toca decidir qué no
vamos a reconstruir:
a.
Ciudades para
el carro y no para la gente.
b.
Vivienda como
mercancía y no como derecho.
c.
Instituciones
que solo miden y no cuidan.
El mayor aporte del DANE hoy no es encuestar, es
usar el dato para que el subsidio llegue a quien lo ha perdió todo, no a quien
tiene mejor influencia.
La transformación empieza cuando entendemos que
reconstruir no es volver al 9 de agosto. Es admitir que el 9 de agosto ya
estaba roto.
Epílogo:
habitar la ruina sin acostumbrarse.
Los griegos decían _oikos_: casa. De ahí vienen economía y ecología. Casa y mundo. El
10 de agosto Manizales se quedó sin oikos.
Y en esa intemperie debemos reaprender tres cosas: la vida no se asegura, se
cuida entre todos; el trabajo no es producir más, es sostener la vida de otros;
las relaciones humanas no son red de contactos, son refugio cuando tiembla
todo.
Si después de esto volvemos a construir igual,
entonces el terremoto no fue el desastre. El desastre será nuestra incapacidad
de cambiar. El alcalde dijo: "Nos adherimos al decreto nacional". La
pregunta que queda es: ¿a qué decreto de humanidad nos vamos a adherir nosotros
como comunidad?
* Documento elaborado el 22 de agosto de 2026, con
asistencia de IA por medio de prompts que permitieron dar estilo de escritura a
los conceptos, ideas y reflexión divergente.
[1] https://www.adnradio.cl/2026/08/10/cinco-registros-chequeadas-del-terremoto-74-que-sacudio-gran-parte-de-colombia/
[2] https://caracol.com.co/2026/08/11/se-declara-la-calamidad-publica-en-manizales-y-caldas-por-sismo-que-afecto-el-occidente-de-colombia/
[3] https://caracol.com.co/2026/08/11/gobierno-nacional-pagara-servicios-publicos-por-tres-meses-a-comerciantes-en-manizales-y-caldas/
[4] https://caracol.com.co/2026/08/11/se-declara-la-calamidad-publica-en-manizales-y-caldas-por-sismo-que-afecto-el-occidente-de-colombia/
[5] https://caracol.com.co/2026/08/11/gobierno-nacional-pagara-servicios-publicos-por-tres-meses-a-comerciantes-en-manizales-y-caldas/
[6] https://elpais.com/america-colombia/2026-08-10/colombia-revive-el-trauma-del-terremoto-que-arraso-el-eje-cafetero-hace-27-anos.html
[7] https://caracol.com.co/2026/08/11/empezamos-a-ver-como-se-fracturaba-la-edificacion-asi-vivio-un-cucuteno-el-terremoto-en-manizales/
[10] Bourdieu, P. (1999). La
economía de los bienes simbólicos: razones prácticas sobre la teoría de la
acción. Anagrama. Referenciado en:
https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/
[11] Fabián, J. (2012). Cultural
Anthropology and the Question of Knowledge. Journal
of the Royal Anthropological Institute, 18(2), 439-453. https://doi.org/10.1111/j.1467-9655.2012.01751.x
[12] Pollak, M. (2006).
Memoria, olvido, silencio. La producción social de identidades frente a
situaciones límite. Editorial Al Margen. Referenciado en:
https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/
[13] Hall, S.
(2003). ¿Quién necesita 'identidad'? Amorrortu. Referenciado en:
https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/
[14] Candau, J. (2008).
Memoria e Identidad. Ediciones del Sol. Referenciado en:
https://www.redalyc.org/journal/3578/357874716007/movil/
[15] Aguillón Lombana, A. (2022). Trayectorias existenciales armeritas:
de la fertilidad de su suelo al desarraigo y a la marginación. Ánfora, 29(53), 189-2013. https://doi.org/10.30854/anf.v29.n53.2022.810. Universidad Autónoma de Manizales. L-ISSN 0121-6538. E-ISSN 2248-6941. CC
BY-NC-SA 4.0
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